
Por qué es más probable que te divorcies
La sociedad está cambiando a un ritmo vertiginoso y, con ella, también las normas tradicionales de género. Hace sólo unas décadas, los hombres seguían siendo considerados el principal sostén de la familia, mientras que las mujeres debían anteponer la vida doméstica a todo lo demás. Las mujeres están despuntando en sus carreras, los hombres se toman un descanso para cuidar de los hijos, y todas las normas se dejan de lado para dar prioridad a las preferencias individuales.
Por desgracia, este cambio resulta chocante para las personas que aún creen en los roles tradicionales de género. Esto puede llevar al divorcio y es una de las razones subyacentes más comunes. Aunque las tasas de divorcio han descendido en los últimos años, sigue habiendo un gran número de matrimonios que acaban en él. He aquí algunas razones por las que es más probable que te encuentres con esta situación:
- Un miembro de la pareja espera que se respeten las normas tradicionales de género en el matrimonio
Es habitual en parejas que no han vivido juntas o no han mantenido conversaciones sobre la igualdad de género. Si uno de los miembros de la pareja espera un equilibrio tradicional y el otro no, la relación puede terminar. Por desgracia, la mayoría de las personas no se dan cuenta de que esto es un problema hasta que pasan unos meses o incluso años juntos. Por ejemplo, una esposa puede esperar que su marido cargue con todas las obligaciones financieras mientras ella se centra en la familia. Si el marido no está de acuerdo, la relación puede volverse tensa. Lo contrario también es cierto y más común, cuando los maridos esperan que las mujeres se ocupen del hogar mientras ellos se centran en sus carreras.
- Diferencias religiosas
Las diferencias de creencias religiosas pueden provocar tensiones en la relación, incluso en los matrimonios homosexuales. Por ejemplo, si uno de los cónyuges tiene más inclinaciones religiosas que el otro, las diferencias de opinión pueden causar problemas. La mayoría de la gente lo subestima, creyendo que las discusiones religiosas pueden superarse, pero las estadísticas demuestran lo contrario. También es evidente que las personas, especialmente las mujeres, criadas en hogares religiosos tienen más probabilidades de permanecer dentro de un matrimonio que las que son ateas o crecieron sin una educación religiosa seria.
- No estableció la igualdad
Las parejas que no establecen la igualdad al principio de su relación se enfrentan a menudo al divorcio. Las señales suelen ser evidentes durante la fase de noviazgo, ya que cada persona tiene sus propias expectativas. Si la igualdad no se establece pronto, puede causar muchos problemas más adelante. Por ejemplo, si una mujer no está dispuesta a compartir responsabilidades, no se centra en su carrera profesional y no expresa su deseo de que la traten como a una igual, puede ser difícil que esos factores aparezcan en el matrimonio.
- Cambios en las finanzas
Las finanzas pueden ser un aspecto delicado en cualquier relación, por segura que sea. A los hombres se les ha enseñado desde niños que deben ganar dinero y mantener a su familia. Quieren ganar más que sus mujeres y creen que unos ingresos más altos significan que son el sostén de la familia. Esto ha cambiado a medida que las mujeres trabajan, rompen los techos de cristal y hacen campaña por la igualdad salarial. Muchas mujeres ganan más que sus maridos y eso puede ser un problema en muchas relaciones.
Estos problemas pueden resolverse con un poco de comunicación, pero a veces es más sano divorciarse. Las parejas que encuentran el término medio y llegan a un compromiso razonable, suelen terminar o continuar su relación de forma amistosa.









